Fue un caos. El partido Rayo Vallecano-Real Madrid se suspendió a las diez y cuarto de la noche por culpa de un sabotaje cometido por socios que protestaron de esta forma por tener que pagar 25 euros para presenciar el derbi. El encuentro estaba programado para las nueve y media de la noche y el problema se detectó dos horas antes, cuando los responsables de la iluminación del estadio de Vallecas comprobaron que la mitad de los focos principales no se encendían.
